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ASTORI. Entrevista En Perspectiva

Es necesario hacer una reforma profunda de la seguridad social Es necesario hacer una reforma profunda de la seguridad social En Perspectiva

Astori definirá si es candidato entre marzo y abril de 2018: “No puedo demorar más porque eso condiciona las decisiones de otros compañeros”
EMILIANO COTELO (EC) —El último mes del año ha sido especialmente movido para el ministro de Economía, Danilo Astori.
A fines de noviembre debió concurrir al Senado a dar explicaciones sobre el contrato de inversión firmado entre el Poder Ejecutivo y UPM. Días después fue uno de los protagonistas centrales de una discusión dura que ocurrió en la interna del oficialismo sobre la solución a los cincuentones. Como si fuera poco, en el medio tuvo que concurrir a la Cámara de Diputados para defender la reestructura de sucursales del Banco República, que estaba generando un conflicto con el sindicato de bancarios.
Para 2018 se le vienen al menos dos desafíos pesados. La última rendición de cuentas en la que el gobierno puede redistribuir el gasto y la nueva ronda de consejos de salarios que empezará en junio. Además debe resolver si competirá o no por la candidatura presidencial del Frente Amplio (FA).
Temas para charlar no faltan…
DANILO ASTORI (DA) —Es una especie de privilegio estar en el último día hábil del año aquí con ustedes en este programa. Muchas gracias por la invitación.
EC —Se lo agradecemos a usted, porque supongo que debe estar con la batería baja ya a esta altura, después de este mes. ¿Trabaja hasta hoy? ¿Cómo es su régimen de actividad?
DA —Sí, hoy vamos a tener una entrevista con la Asociación Nacional de AFAP (Anafap), que vienen a dar su punto de vista respecto al contenido del proyecto de ley que refiere a ellas, en particular a sus comisiones. Así que hoy también tenemos temas relevantes, porque obviamente hay que escuchar a esa corporación y buscar caminos de entendimiento. Porque me parece que el proyecto de ley ha buscado un camino que el país necesita, que quizás se puede mejorar, y precisamente recibiendo juicios de este tipo es que podremos mejorar el proyecto. Pero sí, hasta el día de hoy hay mucho trabajo.
EC —¿Y después? ¿Se toma vacaciones?
DA —Sí, voy a tomar unos días de vacaciones en enero. Las vacaciones de un ministro son un poquito peculiares, porque tiene que estar a la orden permanentemente. Siempre se presentan temas de urgencia, temas de consideración inmediata. En un gobierno, en una sociedad en que hay procesos en curso nunca deja de pasar esto. Así que tomo vacaciones, pero en ese estilo de estar a la orden. Me parece que la primera quincena, al estilo uruguayo, va a estar bastante tranquila.
EC —Ese es el pronóstico, en principio.
DA —Y después en la segunda va a haber que empezar a movilizarse hacia la capital.
ACDE
EC —Hablemos de algunos de los temas que yo incluía en la introducción. Entro por una duda que quiero sacarme: llamó la atención que hace algunas semanas usted canceló su participación en el Foro Económico que ACDE (Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas) organiza tradicionalmente todos los meses de diciembre. No tiene antecedentes eso. No se hizo, no pudo hacerse el Foro Económico. Se especuló con las razones: “Está en el aire la permanencia del equipo económico en el gobierno”, se decía, por la discusión a propósito del proyecto de cincuentones. ¿Fue ese el motivo?
DA —Varios comentarios. En primer lugar, yo no planteé mi renuncia en ningún momento, el propio presidente lo aclara en una nota que se le hizo ayer. Y no lo hice porque no me gusta amenazar para que se ponga en práctica una solución que a mí me parece la mejor.
EC —Usted hizo esa puntualización ya varias veces, pero gente de su entorno esgrimía la posibilidad de la renuncia y de la ida del equipo económico. Eso estuvo en las conversaciones.
DA —La decisión merece una explicación.
EC —¿Por qué no fue, por qué no se hizo ese Foro Económico?
DA —Primero, porque estábamos realmente –no quiero exagerar– minuto a minuto dedicados a esto. Era muy difícil concentrarse en una presentación, que incluso habría merecido referencias fuera del tema, precisamente por los temas de debate público que se estaban desarrollando. Yo no quería que eso pasara, entonces le propuse a ACDE hacer la misma presentación pero en marzo.
EC —Se hace, pero se corre la fecha.
DA —Se corre para marzo, tres meses después. Espero que en tres meses estemos más tranquilos y podamos concentrarnos en lo que queremos trasmitir al auditorio.
CINCUENTONESCIcCINCUENTONES
ROMINA ANDRIOLI (RA) —Una duda a propósito del proyecto de los cincuentones: ¿cómo fue la discusión con el ministro Murro sobre ese tema? Fueron notorias sus discrepancias, Murro incluso llegó a declarar que desde el astorismo y el equipo económico se hacía terrorismo con las cifras sobre el costo de la solución. ¿Cómo vivió ese proceso?
DA —La única etapa en que discutimos con el ministro Murro y el presidente de la República fue aquella en que se presentó el primer proyecto de ley.
EC —En la previa de la presentación del proyecto.
DA —Exactamente, cuando se elaboró ese primer proyecto de ley. Que se elaboró con información inadecuada.
EC —“Inadecuada”… ¡Qué término extraño! ¿Inadecuada o incorrecta?
DA —No considero que sea incorrecta la palabra. Era información desactualizada y por lo tanto con problemas de fundamento respecto a un proyecto de ley tan importante como el que estábamos haciendo.
EC —Eso de que era inadecuada la información lo comprobaron después.
DA —Me parece que en este caso se puede usar la palabra inadecuada. No veo ningún inconveniente.
EC —No, pero me dio la impresión de que estaba cuidando mucho la búsqueda de términos.
DA —No, no estoy cuidando nada porque ya lo dije muchas veces: información inadecuada. Por desactualizada y por lo tanto por incorrecta.
EC —¿Responsabilidad de quién fue la inadecuación de esa información?
DA —Creo que el Banco de Previsión Social (BPS) no presentó a tiempo la información que debíamos haber tenido disponible para efectuar el proyecto de ley que luego llegó al Parlamento. Cuando el BPS propuso y ofreció la información que nosotros entendíamos actualizada y correcta, nos dimos cuenta de que los resultados cambiaban notoriamente. Yo me puse inmediatamente en contacto con el presidente Vázquez, el presidente Vázquez, a mi juicio en una decisión correcta, dijo que prefería no enviar otro proyecto de ley, sino que fuera el Parlamento el que lo trabajara. Y nos pusimos a trabajar con el Parlamento.
EC —Pero la pregunta de Romina era a propósito de cómo había sido la discusión, la relación con el ministro Murro. Porque la opinión pública visualizó un enfrentamiento duro entre ustedes dos.
DA —Sí, tenemos discrepancias sobre este tema, es evidente. Tenemos discrepancias sobre el sistema de seguridad social, y por supuesto, a la luz de esas discrepancias, tenemos discrepancias sobre instrumentos específicos de ese sistema, como es un proyecto de ley de este tipo.
EC —¿Hay diálogo entre ustedes dos?
DA —Sí, sin duda. Pero un diálogo que no puede ocultar que tenemos discrepancias. Yo no lo considero tan grave, porque en un gobierno puede haber discrepancias importantes de este tipo y al mismo tiempo tratar todos de impulsar un camino de recorrido común como el que en definitiva se logró. El ministro Murro terminó apoyando este camino que propusimos de modificación parlamentaria.
EC —El texto que salió incluye alguna sorpresa. Por ejemplo, el tope a las comisiones que cobran las AFAP, tomando como referencia para ello la más baja del mercado, que casualmente es la de República AFAP. Por ese motivo puede leerse como una primera perforación al sistema mixto de seguridad social. Un sistema que parecía consolidado, que hasta ahora se había blindado de las modificaciones y críticas que existen dentro del FA de algunos sectores. ¿Usted lo ve así?
DA —No, lo veo al revés. Porque lo que estaba erosionando al sistema últimamente era una enorme dispersión en el monto de las comisiones. Cuando llegó el proyecto al Parlamento entre la más barata y la más cara había 165 % de diferencia.
EC —Pero eso no estaba en el proyecto, no lo habían pensado originalmente.
DA —No estaba en el proyecto, surgió como consecuencia de la negociación en el Parlamento y sinceramente me pareció bien. Lo que no quiere decir que no podamos reunirnos con quienes representan a las AFAP, analizar el tema y buscar métodos de mejora.
¿Por qué poner un tope? Cuando hay una dispersión tan grande de comisiones, el poner un tope, un tope amplio, con un período de convergencia importante –tienen dos años para adecuarse–, es un mecanismo de defensa del consumidor. En definitiva, un mecanismo de defensa del trabajador.
EC —Las AFAP tienen otra visión.
RA —¿El hecho de fijar este antecedente no puede sentar un precedente de fijar topes de precios, algo que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en otras ocasiones ha rechazado? ¿No vendrán luego planteos de topear el precio, no sé, de los alquileres, por ejemplo?
DA —Eso es rigurosamente cierto. Pero aquí no podemos perder de vista la dispersión enorme que tenemos. Eso no se justifica de ninguna manera, no tiene justificación posible. Y en un mercado que se entienda necesario defender para que funcione de la mejor manera posible tener mínimos mecanismos de regulación en defensa del consumidor es una parte muy importante de la regulación.
EC —Las AFAP privadas, las que van a reunirse con usted hoy, dicen que con esta ley “se agudiza la concentración del mercado, que ya fue agravada por la Ley 19.162, donde se impuso que los afiliados obligados se asignaran a la AFAP de menor comisión”. Es peligroso, agregan, que, por su escala, la empresa dominante, República AFAP, estatal, desplace a los competidores más pequeños.
DA —Desde ya puedo decir que República AFAP no va a practicar una política de desplazamiento de otras firmas que están operando en el mercado. República AFAP está para servir al consumidor de la administración de fondos de ahorro previsional de la mejor manera posible. Pero eso no pasa por hundir a los demás, en absoluto.
RA —Pero hay quienes pueden leer que esto no es un escenario tan improbable desde el momento en que en el FA hay muchos dirigentes que entienden que no debe existir el lucro en la seguridad social. Por ejemplo, en un próximo gobierno se podría designar un directorio de República AFAP que bajara sensiblemente las comisiones y terminara sacando del mercado a las AFAP privadas.
DA —Esa no es la posición del gobierno. Por lo tanto desde el punto de vista del gobierno, que integro, puedo afirmar que no vamos a actuar con ese objetivo, en absoluto.
EC —Otra objeción: dicen que hubo un cambio de reglas de juego que puede afectar las inversiones futuras y la imagen país. Este es un tema muy sensible para Usted, el clima de inversión. ¿Cómo ha visto esa interpretación?
DA —Si ubicamos la discusión sobre este punto en los reales parámetros dentro de los cuales tenemos que opinar y defender las posiciones al respecto, nos vamos a dar cuenta de que no va a haber un efecto de perjuicio sobre la llegada de inversiones al Uruguay. Es más, muchos países tienen el sistema mixto de seguridad social y tienen limitadas las comisiones de las AFAP. No quiero caer en el viejo razonamiento de “como los demás hacen esto, está bien que lo haga yo”, pero personalmente no creo que este tema sea un mecanismo que ahuyente decisiones de inversión en el Uruguay.
EC —Lo que se menciona es que se cambió la regla de juego sobre la marcha.
DA —Sí, se cambió la regla de juego sobre la marcha. Y esto puede pasar en un mercado que se distorsiona. Vamos a entendernos, el mercado de comisiones de las AFAP o de las AFAP tuvo una falla, hay que reconocerlo, y las fallas del mercado se corrigen con mecanismos regulatorios. No hay otra posibilidad. Uno no puede soportar que haya fallas del mercado y seguir operando con ellas. También hay fallas del Estado, por supuesto, en las políticas públicas.
EC —Otro ángulo de esta discusión sobre el proyecto que se aprobó y este punto en particular vino por declaraciones que hizo el ministro Ernesto Murro en Búsqueda.
RA —Murro expresó que lo que ganan las AFAP “es un disparate” que “solo obtiene el narcotráfico”. ¿Comparte esas declaraciones de un jerarca del gobierno?
DA —Creo que no merece ningún comentario esa afirmación. Así de sencillo.
RA —Usted se va a reunir hoy con las AFAP…
DA —Exactamente.
RA —Estaban muy preocupadas por este tipo de consideración.
DA —Esa comparación no merece ningún comentario.
EC —¿Ha sido motivo de algún tipo de conversación entre usted y el ministro Murro?
DA —No, no, no; no quiero ni referirme a ese tema.
EC —¿No ha charlado con él? ¿Ayer, por ejemplo, cuando se encontraron en esta reunión que armó el presidente de la República?
DA —No, no, cuando leí ese reportaje me sorprendí mucho. Por eso digo que no merece ningún comentario.

REFORMA DE LA SEGURIDAD SOCIAL
RA —Hablamos de los cincuentones, pero se ha señalado que este es solo un elemento de los que van a tener que modificarse respecto a la seguridad social. Está claro que se viene la reforma de la caja militar, pero se está pensando en algo más de fondo porque los números así como están… ¿no cierran?
DA —No son sostenibles a lo largo del tiempo en absoluto.
EC —Se lo ha visto muy preocupado por este tema…
DA —Muy preocupado. Hay un período que es clave, que va desde hoy hasta 2030. Desde hoy hasta 2030 Uruguay vive lo que los demógrafos llaman un bono demográfico, período en el cual la actividad global del país es superior a la pasividad, por lo tanto tiene que aprovechar este período para hacer una reforma profunda de la seguridad social. Por eso digo que este período es clave.
Ahora bien, para hacer una reforma profunda de la seguridad social tenemos que reafirmar la vigencia del sistema mixto de seguridad social, que es el que combina el pilar solidario del BPS con el pilar de ahorro obligatorio que administran las AFAP. Me preocupa, se ha tergiversado tanto el sentido de los conceptos que estamos manejando que se habla del régimen de las AFAP, y no hay ningún régimen de las AFAP, las AFAP no son instituciones de seguridad social, son administradoras de fondos. Las instituciones de seguridad social son el BPS y el Banco de Seguros del Estado, para calcular y establecer la renta vitalicia que va a recibir hasta el último día de su vida quien se jubile por este sistema. Nada más, esos son los organismos de seguridad social. Las AFAP son administradoras de fondos, no se les puede pedir que hagan, dispongan o pongan en práctica algo para lo que no nacieron. Ahora bien, sí se les puede pedir, y por eso introdujimos este cambio en el proyecto de ley, que se corrijan las fallas del mercado cuando las haya.
EC —Con estos comentarios parece estar pasándole un mensaje al FA, por ejemplo con vistas a la elaboración del programa de gobierno para la próxima campaña electoral.
DA —Claro, es que en el plan de gobierno del FA de 2004 en adelante nunca se cuestionó el sistema de ahorro individual obligatorio.
EC —¿Lo inquieta la posibilidad de que ahora sí se lo cuestione?
DA —Me inquieta la posibilidad de que no nos demos cuenta todos de que sin ese sistema de ahorro individual obligatorio la alternativa es el colapso. Yo recién dije que el sistema no es sostenible, y no es sostenible por el volumen de las cifras que están en juego. Estamos volcando 7 puntos de IVA al sistema de seguridad social del BPS, US$ 1.400 millones, US$ 200 por punto. Estamos además brindando una asistencia de US$ 600 millones, que sumado a lo anterior son US$ 2.000 millones, y toda la recaudación del IASS (impuesto a la asistencia a la seguridad social). Eso es mucho dinero en juego. Si a eso se le agrega lo de las pasividades militares, que nos está significando una asistencia promedio de entre US$ 400 y US$ 500 millones, el sistema no es sostenible. Y decir que el sistema no es sostenible es decir que en todas las otras necesidades que tiene el país –salud, educación, vivienda– vamos a poder hacer muy poco. Por lo tanto es muy importante ir desde ya armando la arquitectura fundamental de una transformación en este punto –recuerden que el período clave vence en 2030– para poder darle sostenibilidad al sistema.
EC —¿Cuándo hay que encarar esa reforma? ¿Ahora, en este período?
DA —No sé si políticamente será lo mejor hacerlo en este momento.
EC —¿En qué hay que pensar? ¿Por ejemplo en un aumento de las edades de retiro?
DA —Hay que pensar en modificaciones de todos los parámetros básicos en la seguridad social: haber de retiro, edad de retiro, tasa de reemplazo –la relación entre salario en actividad y en pasividad– y en una medida muy importante.

PERSPECTIVAS 2018
EC —Miremos hacia el 2018. ¿Qué perspectivas maneja el MEF en cuanto a la actividad el año que viene?
DA —Buenas. En los primeros siete meses de este año, en la comparación interanual con el año pasado, Uruguay creció 3,1 % y vamos a terminar el año con 3 % de incremento del producto. Ese 3 % de incremento está basado fundamentalmente en la evolución del consumo y las exportaciones, que tuvieron un comportamiento espectacular. Y en una conducta muy pobre de la inversión.
EC —El turismo está muy bien…
DA —El turismo está muy bien.
EC —El agro está frenado, hay todo un tema ahí…
DA —Depende de los productos.
EC —Si ahora miramos al año que viene, ¿qué va a pasar? ¿También habla de un 3 % de crecimiento, de 2,5 % a 3 %?
DA —Exactamente. Nuestros indicadores están previendo que se mantenga el crecimiento de 3 % el próximo año. Porque además de un empuje importante del consumo y las exportaciones, vamos a tener un mucho mejor comportamiento de la inversión. Los indicios que estamos teniendo ahora señalan que la inversión tendrá un comportamiento más dinámico en 2018, y por lo tanto justifican el mantener una tasa de crecimiento de 3 %, que obviamente, ojalá sea mayor. Nuestra previsión va a ser esa.
EC —Es interesante el dato que agrega a propósito de un mayor dinamismo de la inversión. Porque una de las preocupaciones acerca del modelo de crecimiento que estamos teniendo viene por el lado del mercado de trabajo.
RA —Concretamente porque el empleo sigue sin despegar, o por lo menos sigue siendo un factor de preocupación que no acompasa lo que ha sido el crecimiento de la economía. Todas las encuestas de expectativas empresariales, como la que hizo Deloitte en octubre, la que publicó Búsqueda esta semana, marcan que las empresas siguen reticentes a contratar trabajadores.
DA —Sí. Agradezco el comentario porque hasta ahora no habíamos hablado de ese tema, que es uno de los más importantes del país en este momento. Así como desde el punto de vista macroeconómico el equilibrio de las cuentas públicas –muy difícil de conseguir dado el panorama que recorríamos hoy– es el principal problema, el empleo es el principal problema de los resultados de la economía. No estamos en cifras comparables a las de un pasado no muy lejano, cuando el empleo estuvo bastante peor, pero nos preocupa que el desempleo haya superado el 7 %. Lo que más nos preocupa es que en muchas proyecciones de expansión de la inversión vemos poca capacidad de empleo, salvo en la construcción y en algunos servicios que son generadores de empleo. Nuestra esperanza es que el papel de la construcción en las nuevas cifras de inversión sea muy importante, y al mismo tiempo que el papel de los servicios en la generación de empleo sea más significativo que el que ha tenido hasta ahora.
EC —¿El gobierno no puede ser proactivo en esta materia? Traigo a la discusión una idea que lanzaba hace poco el economista Ernesto Talvi a raíz del acuerdo gobierno-UPM, que él a grandes rasgos veía bien. Talvi decía por qué no generar desde el gobierno un conjunto de estímulos similares al que se otorga a UPM para precipitar inversión productiva como fuente generadora de empleo. Él decía que este paquete podría ofrecerse a todos los proyectos de inversión nuevos, grandes y pequeños, nacionales y extranjeros, del interior y de Montevideo, de todos los sectores que se presenten en 2018 y 2019.
DA —Estoy totalmente de acuerdo en eso, y es lo que hemos tratado de hacer.
EC —Pero él propone instrumentos nuevos inspirados en el acuerdo con UPM.
DA —Hemos elaborado instrumentos nuevos, muy pronto los vamos a dar a conocer.
EC —¿Está previsto eso?
DA —Sí, totalmente.
EC —Cuéntenos, adelántenos algo entonces.
DA —Se trata de estímulos que van a incentivar el crecimiento de la inversión en varios sectores de actividad. No va a haber mucha novedad respecto a lo que ya se concedió a UPM. Como se sabe, varios de los proyectos vinculados a UPM pasan por la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones, y nosotros a nivel de esa comisión hemos reforzado, a mi juicio notablemente, los estímulos, que son fundamentalmente de orden fiscal. Desde el punto de vista de la herramienta no hay mayor novedad, la novedad es que están mucho más fuertes que antes, y por lo tanto los vamos a poner en práctica.
Me interesa señalar algo que a veces se tergiversa o pasa desapercibido: todos los estímulos que Uruguay concede a un inversor del exterior están al alcance de los inversores uruguayos.

TARIFAS
EC —Sí, pero voy a la batería que Talvi proponía y ahí encuentro un par que me parece que no van en esa línea. Por ejemplo, en materia de precios de los servicios públicos, y una vez que el nuevo proyecto de inversión esté en funcionamiento, propone bonificar el consumo adicional de gasoil y electricidad en que se incurra a raíz del proyecto, ofreciendo una tarifa que solamente refleje el costo de producción del insumo.
DA —Es lo que estamos tratando de hacer con las nuevas tarifas de Ancap. Yo había anunciado que apenas empezaran a mejorar un poco los números de Ancap –que no podemos permitir que se deterioren nuevamente– íbamos a dar prioridad al gasoil respecto a las naftas. Eso explica el último incremento de tarifas. Hace muy poquito el precio del gasoil fue rebajado un 8 % y ahora la tarifa de ese combustible fue fijada en alrededor de la mitad de la inflación, hay un descenso notorio en términos reales. Entonces Uruguay trata igual al inversor del exterior que al inversor local.
EC —En materia de infraestructura, Talvi propone establecer un sistema de fondos públicos de contrapartida: por cada US$ 4 de inversión privada el Estado destinará US$ 1 de inversión para la provisión de bienes públicos que sean complementos indispensables para la realización de esos proyectos privados. Un símil con lo que va a invertir el Estado en el Ferrocarril Central, por ejemplo, para el proyecto UPM.
DA —Es lo que se está poniendo en práctica ahora. Yo no veo en la propuesta ninguna novedad respecto a lo que estamos tratando de hacer. Comparto totalmente el planteo.
RA —Dentro de los estímulos que dice que están próximos a anunciar, ¿va a haber novedades por el lado del empleo en particular? ¿Se va a bonificar más o a beneficiar más en particular, teniendo en cuenta la preocupación que existe por el este lado?
DA —También agradezco la pregunta porque uno de los cambios que estamos haciendo refiere a la modificación de los conceptos que se tienen en cuenta para asignar puntajes a la inversión, y por lo tanto, a través de esos puntajes, exenciones tributarias.
Hace un tiempo veníamos trabajando con un indicador de cantidad de empleo, y llegado un momento en que la cantidad de empleo dejó de ser un problema, modificamos ese criterio y lo expresamos en términos de calidad del empleo. Ahora volvimos a lo anterior, como parte de los mecanismos de asignación de puntajes para la exoneración tributaria de los proyectos de inversión, hemos vuelto a la cantidad de empleo, porque es una de las cosas que el país está necesitando.

NEGOCIACIÓN SALARIAL
EC —Dos puntos más que tienen que ver con esto y que forman parte de la agenda del 2018. Primer punto, consejos de salarios, pautas salariales. ¿Cómo serán las pautas para la próxima ronda de negociación, esa que se dará en el 2018, teniendo en cuenta lo que mencionábamos, que las empresas siguen reticentes a contratar trabajadores?
DA —Estamos en el corazón del orden macroeconómico, que exige la consistencia entre tres herramientas: la monetaria, la fiscal y la de ingresos. Cuando digo ingresos no digo solo salarios, digo ingresos de la población en su conjunto. Porque cuando uno va a negociar un salario indirectamente está negociando también los ingresos de quienes actúan como empleadores.
Para las rondas anteriores tuvimos una discusión importante, porque a nosotros nos parecía que la flexibilidad en la negociación salarial era fundamental para mantener coherencia con la política monetaria y con la política fiscal. Y la realidad nos dio la razón, en este último año el salario real de los uruguayos creció casi 3,5 %. Y 3,5 % con una negociación que algunos veían peligrosa desde el punto de vista del interés de los trabajadores.
Entonces hoy, teniendo en cuenta la importancia de todos los factores que están en juego y la existencia de empresas en diferentes situaciones, empresas con dificultades, empresas sin dificultades, empresas intermedias, repetir esa experiencia de flexibilidad y poner mucho el acento en el empleo. Porque me parece que la negociación salarial en esta ocasión va a tener más que nunca mucho que ver con el empleo, por las cifras y la situación que manejábamos hoy.
EC —¿Algún criterio en particular que quiera mencionar a propósito de esas pautas, aparte de lo que acaba de señalar, lo flexible?
DA —No, no me quiero adelantar. He mencionado los criterios de orientación básicos que en mi modesta opinión deberíamos llevar adelante, pero no puedo entrar a manejar por ejemplo porcentajes.
Va a haber otro tema que creo que va a estar en la mesa de discusión y está bien que esté, que es el que refiere a condiciones laborales. La capacitación de los trabajadores, sobre todo en tiempos en que hay problemas de cantidad de empleo, pero en tiempos en los que hay que prepararse para cambiar muchas veces de actividad…
EC —Sí, está de por medio la robotización, la automatización.
DA —Exactamente; me parece que esto va a ser un capítulo muy importante de la mesa de negociación.
GASTO
EC —El otro punto que parece importante en este 2018 es el gasto, la rendición de cuentas.
RA —El año que viene se tendrá que votar la última rendición de cuentas de este período en la cual el gobierno puede aumentar gastos con vistas a 2019. En el semanario Búsqueda de esta semana se señaló que el gobierno ya está por empezar a trabajar en el tema… Pero con los números fiscales que tiene Uruguay, ¿hay alguna chance de que se pueda subir el gasto público en la próxima rendición de cuentas? ¿No cree que sería conveniente anunciar cuanto antes que no habrá más gasto para que de ese modo se ajusten las expectativas de todos los actores públicos y privados?
DA —No podemos perder de vista que la otra hoja de la tijera corta también, y la otra hoja de la tijera son los ingresos. No estoy anunciando ningún aumento de impuestos, estoy anunciando un aumento del nivel de actividad y una muy buena performance de la calidad de la recaudación tributaria. Con las medidas que se tomaron en 2016 y que se empezaron a aplicar después, la Dirección General Impositiva tuvo un extraordinario resultado.
EC —Pero ¿se va a llegar a la meta de déficit fiscal de 2,5 % del PBI en 2019?
DA —Nosotros la mantenemos.
EC —¿Sí? Porque la sensación era que el ajuste que se había aprobado no estaba rindiendo los resultados esperados.
DA —Nosotros la mantenemos. Desde el punto de vista de los ingresos, en algunos casos superó las expectativas. Ahora, si vamos a crecer –lo cual trae también mayor recaudación– 3 % este año y el que viene, tenemos también que jugar con esa posibilidad.
RA —A raíz de esos mayores ingresos que se van a tener respecto a lo proyectado, ¿podrían darse más recursos para el gasto y por lo tanto aumentar el gasto en la próxima rendición de cuentas?
DA —En algunos casos sí, depende incluso de la importancia programática que tenga la finalidad a cumplir. Y por supuesto, manteniendo una prudencia muy importante que nos lleve a mantener la sostenibilidad del equilibrio de las cuentas fiscales.

PRECANDIDATURA
EC —Queda el tema de su candidatura, su precandidatura…
DA —Por ahora está muy lejano eso.
EC —¿Cuándo resuelve: antes o después del Mundial? Porque se ha instalado ese acontecimiento como un mojón a los efectos de las definiciones.
DA —¿El Mundial?
EC —Sí.
DA —En mi caso se aplica porque no puedo vivir sin el fútbol. Creo que antes.
EC —¿Antes del Mundial?
DA —Sí, sí, creo que antes.
EC —¿Cuándo? ¿Marzo?
DA —Bueno…
EC —¡Para sacar un dato!
DA —No tengo una definición, pero entre marzo y abril va a andar la cosa. No puedo demorar más porque eso condiciona las decisiones de otros compañeros, entonces no puedo hacerlos rehenes de mi ocurrencia en cuanto a la fecha. Hay muchas cosas en juego, la última discusión se abrió cuando dije en un programa que tenía ganas. Ganas es lo único que tengo, dicho sea de paso.
EC —¿Cómo lo único? ¿Condiciones no?
DA —Vamos a ver. Eso lo dirá la gente. Y ver si a las ganas se les pueden agregar elementos de juicio que hagan posible una candidatura. Porque esto no es un juego, hay que hacerlo en la medida en que uno pretenda generar una situación […].
EC —¿Y la necesidad de renovación cómo juega en su razonamiento? Porque todo el mundo reclama eso dentro del FA.
DA —Sí, y yo también.
EC —¿Entonces?
DA —Creo que sí, que hay que promover la renovación. En primer lugar no creo que la renovación sea solo un tema personal, creo que es un tema de ideas, de opciones, de visiones. Me parece que en el Frente…
EC —Usted se considera un renovador.
DA —Desde el punto de vista ideológico-político, sin duda. Y estoy muy seguro de eso. En el Frente obviamente coexisten, conviven, dos visiones muy diferentes sobre algunos temas muy importantes, entonces la renovación también tiene que venir por ahí. Además tiene que ser posible articular la experiencia con el ingreso a cargos de responsabilidad de gente más joven.
EC —Una fórmula mixta, por ejemplo.
DA —Sin duda.
EC —Lo veo muy perfilado, qué quiere que le diga… Dice que va a resolver en marzo o abril, pero lo veo bastante inclinado a resolver que sí.
DA —No, no, no se equivoque.
EC —¿No?
DA —Vamos a ver.
RA —¿Y cómo pesa el respaldo de otros sectores? En esa misma entrevista usted confirmó por ejemplo que el expresidente José Mujica le había dicho: “Si la contienda en la interna es entre Daniel Martínez y vos, te respaldo a vos”. Ahora hizo algunas declaraciones que generaron alguna duda, dijo: “No se puede encauzar una campaña electoral pidiendo que la gente vote el investment grade o el equilibrio fiscal”, cosas que tienen importancia…
DA —No se me ocurriría jamás. Sí creo que hay que hacer una campaña diciéndole a la gente lo que nos pasaría si no tuviéramos eso. Porque el país sufriría mucho, y sobre todo las condiciones de vida de la gente, de eso hay que hablar. No hay que hablar de cosas que a la gente la superan porque no está directamente interesada en eso, pero sí de su vivienda. Entonces hay que preguntarle: ¿construiríamos más vivienda con un grado de inversión o menos viviendas sin un grado de inversión?
EC —¿Ve? Ya tiene el discurso bastante armado.
DA —De todas maneras, todo eso va a estar en juego.
EC —Esperamos a que pase el verano.

Video de la entrevista
http://www.enperspectiva.net/en-perspectiva-programa/astori-definira-si-es-candidato-entre-marzo-y-abril-de-2018-no-puedo-demorar-mas-porque-eso-condiciona-las-decisiones-de-otros-companeros/

 

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