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Honor y derechos humanos

El uniforme de Artigas se debe honrar, pero de verdad, en base al respeto de las normas legales y constitucionales El uniforme de Artigas se debe honrar, pero de verdad, en base al respeto de las normas legales y constitucionales

Por JOSÉ CARLOS MAHÍA*


El diario " El Observador" publicó, bajo la firma del periodista Leonardo Haberkorn una información escandalosa: el Tribunal de Honor del Ejército entendió que los criminales Gavazzo y Silveira "no afectaron el honor de la fuerza" por las atrocidades cometidas, sino que "solo afectaron el honor del Cuerpo de Oficiales y el suyo propio por haber permitido que el coronel Juan Carlos Gómez permaneciera tres años preso por asesinato de Gomensoro, siendo que ellos sabían que era inocente".
Según el artículo, Gavazzo dijo ante el Tribunal de Honor que se encargó él solo de la desaparición de Federico Gomensoro. El “pajarito” Silveira antiguo subordinado suyo -ahora supuesto enemigo- en sus declaraciones, le hundió más la boya.
No se puede decir que lo enchastró, porque no puede hacerlo, los dos hace mucho que están enchastrados por sus abyectos actos, de los que no han mostrado ni el menor atisbo de arrepentimiento.
En realidad, el centro del análisis no debe estar en estos dos sujetos ni en todos aquellos que con deshonor mancharon el uniforme mediante detenciones arbitrarias, torturas, muertes o desapariciones, no.
Algunos de ellos, a partir de 2005 pudieron ser juzgados, sentenciados judicialmente y presos, en un régimen de derecho pleno, recuperado a partir del primer gobierno del Frente Amplio, donde existieron las garantías del debido proceso, que no tuvieron sus víctimas durante la dictadura cívico militar.
El foco en este caso está, por un lado, en las concepciones antidemocráticas que aún subyacen en ciertos estamentos de la oficialidad, 35 años después de recuperada la democracia, y por otro lado, el daño que este tipo de fallos le siguen haciendo a las Fuerzas Armadas en su relacionamiento con la sociedad civil en su conjunto.
Es inaceptable que el Tribunal de Honor no haya considerado fundamental pronunciarse sobre “la muerte de prisioneros indefensos, la desaparición de sus cuerpos”, ni las mentiras reiteradas sobre estos hechos.
Y mucho menos, que no haya una condena expresa por violación de los derechos humanos por parte de esta institución del ejército.
Esto constituye una falta ética grave, propia de épocas de la dictadura, no de la democracia.
Por otra parte, se ha venido haciendo un esfuerzo de los sucesivos gobiernos, en particular del 2000 en adelante, para mejorar el vínculo de las instituciones militares con la sociedad civil y son innumerables las veces que actuaciones del ejército, más allá de su destino específico, han colaborado con la sociedad en las más diversas actividades.
Este tipo de fallos, sin embargo, van en sentido contrario, retrotraen al ejército a su lado más oscuro como en el primer gobierno de Sanguinetti y la inefable caja de seguridad del General Medina.
Los principios de verdad y justicia para nosotros son irrenunciables y será el Poder Judicial quien tendrá la última palabra, le guste o no al General Manini Ríos y a los Generales que integraron el Tribunal de Honor que juzgó a Gavazzo y a Silveira.
Así es la democracia.
Nadie les pide a estos Generales que adhieran a la llamada agenda de derechos, ni nada que se le parezca, pero hay principios, republicanos y democráticos que deberían ser rectores de sus fallos.
Lo que aspiramos, es que estos Tribunales asuman como una cuestión de honor el respeto absoluto a los derechos humanos y la condena irrestricta de la violación a los mismos, aunque quienes los hayan violado, tengan uniforme.
Ese uniforme de Artigas, se debe honrar, pero de verdad, en base al respeto de las normas legales y constitucionales que los uruguayos nos hemos dado.


https://www.facebook.com/JoseCarlosMahiaOficial/posts/1061123370755703/


*Prof. José Carlos Mahía
Representante Nacional – Asamblea Uruguay – Frente Liber Seregni
Vicepresidente del Frente Amplio

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