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Payssé: La memoria es una responsabilidad permanente, una necesidad imperiosa

Por unanimidad,el Senado aprobó el proyecto de ley que declara de interés general los sitios de memoria Por unanimidad,el Senado aprobó el proyecto de ley que declara de interés general los sitios de memoria Municipio B

Por unanimidad, la Cámara de Senadores aprobó ayer el proyecto de ley que declara de interés general los sitios de memoria, que podrán establecerse en lugares donde ocurrieron violaciones a los derechos humanos por parte del Estado, donde se realizaron actos de resistencia a la dictadura o en otros sitios a los que "las víctimas, los familiares o las comunidades asocian con esos acontecimientos". Pueden ser inmuebles públicos o privados, o espacios públicos. El proyecto de ley, que ayer tuvo media sanción y ahora será discutido en la Cámara de Diputados, abarca los períodos temporales 1968- 1973 y 1973-1985, pero también deja la posibilidad de que el sitio sea elegido por hechos que ocurrieron fuera de ese período, "en los que el Estado haya violado los derechos humanos y donde haya habido expresiones significativas de resistencia popular".
La ley crea una Comisión Nacional Honoraria de Sitios de la Memoria, que dependerá de la Institución Nacional de Derechos Humanos y que estará presidida por un delegado de esa institución, y estará integrada por representantes del Ministerio de Educación y Cultura, de la Universidad de la República, de la Administración Nacional de Educación Pública, de las organizaciones sociales más representativas de la lucha por los derechos humanos, y de la Red de Sitios de Memoria. 
INTERVENCIÓN DE DANIELA PAYSSÉ
La senadora de Asamblea Uruguay, Daniela Payssé, intervino en la sesión fundamentando a favor de la iniciativa. La siguiente es la versión taquigráfica de sus palabras.
Señora presidenta: no integro la comisión, pero sí soy firmante del proyecto de ley, en el cual debo reconocer el trabajo incansable, tenaz y perseverante de mi compañero, el senador Carámbula.
Quiero hacer mías tanto sus palabras como las de las señoras senadoras Moreira y Passada, y agregar algunos elementos que me parecen más que importantes en este debate o intercambio de ideas.
LA NIETA 126
Primero, considero que, paradójicamente o simplemente por una cuestión de coincidencia, hoy en Argentina ha aparecido la nieta número 126, y ello sucede porque hay una perseverancia en la búsqueda, hay una perseverancia en la memoria, hay una perseverancia en llegar a la paz y hay un hilo conductor, el plan Cóndor, que hizo que en esa época nuestros países sufrieran lo que todos sabemos. Entonces, ¡bienvenida también la nieta número 126 porque no es solo una nieta de las argentinas y de los argentinos, sino de todas y todos quienes seguimos, porfiadamente, trabajando por verdad, justicia y nunca más.
Quiero decir, señora presidenta, que este proyecto de ley es uno más de los que, de alguna manera, marcan un hito en lo que es la consecución de objetivos que tienen que ver con reparar y reivindicar algunas cosas vinculadas a lo que nos pasó –como decía antes–, en una época terrible, no solo de nuestro país, sino de América Latina.
Deseo mencionar algunos de los proyectos que me tocó informar, así como otros que también se transformaron en ley durante mi permanencia o mi responsabilidad de estar en la Cámara de Representantes, integrando la Comisión de Derechos Humanos.
NORMAS LEGISLATIVAS APROBADAS DESDE 2005
Fue en el primer período del Gobierno del Frente Amplio, a partir del año 2005, que nos pusimos a tiro con una cantidad de deudas que teníamos en lo que a legislación refiere, que nos hacían estar por fuera del sistema internacional y del derecho internacional en lo relativo a derechos humanos. No voy a mencionar todas esas normas, sino solamente a algunas, como la Ley n.º 18026, que por primera vez tipifica los crímenes de lesa humanidad con sus correspondientes reproches penales. También quiero recordar la Ley del Archivo Nacional de la Memoria –largamente estudiada–, la relativa al estatuto del refugiado y las Leyes n.os 18033 y 18596.
Quiero decir que cuando hablo de Memoria me refiero a ella con mayúscula. No se trata de una memoria al pasar, que ponemos o sacamos del disco duro y volvemos a utilizarla. Es una Memoria con mayúscula. ¿Por qué lo digo así? Porque como se dijo aquí, tiene que ver con todos y todas nosotras y con la construcción de una sociedad democrática que, sobre sus heridas terribles, erija un «nunca más» como responsabilidad que tiene hacia las generaciones que vienen, pero también con la responsabilidad de laudar algunas cosas que están pendientes.
LA RESPONSABILIDAD DEL ESTADO
Quiero decir, señora presidenta, que la Ley n.º 18596, en sus artículos 1.º y 2.º define la responsabilidad del Estado en esos períodos; y yo no solo lo comparto, sino que lo apruebo, por lo que insisto en la validez del artículo 5.º en sus literales A) y B).
Ya el artículo 1.º de la Ley n.º 18596 reconoce «el quebrantamiento del Estado de Derecho que impidiera el ejercicio de derechos fundamentales a las personas, en violación a los Derechos Humanos o a las normas del Derecho Internacional Humanitario, en el período comprendido desde el 27 de junio de 1973 hasta el 28 de febrero de 1985», mientras que el artículo 2.º reconoce «la responsabilidad del Estado uruguayo en la realización de prácticas sistemáticas de tortura, desaparición forzada y prisión sin intervención del Poder Judicial, homicidios, aniquilación de personas en su integridad psicofísica, exilio político o destierro de la vida social, en el período comprendido desde el 13 de junio de 1968 hasta el 26 de junio de 1973, marcado por la aplicación sistemática de las Medidas Prontas de Seguridad e inspirado en el marco ideológico de la Doctrina de la Seguridad Nacional».
Esto es ley, señora presidenta y, por lo tanto, los períodos que están diferenciados en esa norma no invalidan que la memoria tengamos que reflejarla a partir de la fecha que indica el literal A) de este artículo 5.º.
A modo de ejemplo, voy a mencionar un asunto personal, ya que a veces hay que poner sobre la mesa algo así: el 13 de junio de 1972, mi hermano menor fue requerido por las Fuerzas Conjuntas. Era menor de edad y su foto apareció en todos los diarios del país. A partir de esa época, un integrante menor de edad de esta sociedad pasó a vivir en la clandestinidad, desarraigado de su familia y, obviamente, después, también de su país.
TENEMOS QUE SEGUIR INSISTIENDO
Entonces, creo que tenemos que seguir insistiendo en todos los hechos que se han indicado aquí –iba a mencionar también la lucha de los estudiantes, pero ya lo hizo y muy bien mi colega Marcos Carámbula– y trabajar en esa lógica, porque es un compromiso, una responsabilidad para con las generaciones anteriores, las nuestras, las que vienen y las que vendrán.
Considero importante, señora presidenta, haber asistido oportunamente a la instancia en la que a una calle de Nueva Helvecia se le dio el nombre de Nibia Sabalsagaray; pero más importante es que esa comunidad haya puesto en práctica o haya tenido la iniciativa de generar un concurso de literatura infantil para que sus propios niños y niñas pudieran expresarse sobre aquella situación terrible, dolorosa, de una mujer que no cometió ningún delito más que ser maestra e integrante del Partido Comunista. Eso habla de la reconciliación necesaria que deben tener las sociedades, y también de un ítem importante, que tiene una lógica con la reparación, que es la dignificación de las personas. Hay que volver a dignificar a aquellos y aquellas que fueron, de alguna forma, denigrados, cuestionados, torturados o desaparecidos. Porque el cuestionamiento a las personas también tiene que ver con su dignidad, señora presidenta.
PROYECTO DE LEY MARCA UNA NUEVA INSTANCIA
Creo que este proyecto de ley marca una nueva instancia, para que no solo podamos seguir hablando de las marcas de la memoria que existen hoy y que son recordatorias en sí –me refiero a lugares emblemáticos y circunstancias que sucedieron–, sino también estableciendo, con el poder o el valor que tiene una ley, todo este proceso que tan bien detalló mi colega Marcos Carámbula.
Señora presidenta: considero que la Memoria –con mayúscula– es, como dije antes, una responsabilidad permanente, una necesidad imperiosa.
Cuando mencionamos aquí el Memorial del Holocausto del Pueblo Judío y el monumento recordatorio del Genocidio Armenio; al concurrir o hacernos eco todos los años de la celebración de la Noche de los Cristales Rotos y –como acaba de decir la señora senadora Passada– al presentar esa muestra en el sistema carcelario, en la que se va a dar a conocer no solo la historia de Ana Frank sino también su contexto, no estamos haciendo otra cosa que trabajar por esa memoria.
Cuando tuvo lugar la persecución a los judíos, quemaron sus libros –¡les quemaron los libros!– y, ¿qué hicieron esas generaciones? Reprodujeron las historias de esos libros, las trasmitieron de generación en generación, y aquella cosa de «Nos quemaron los libros pero no lograron quemarnos la historia» fue una construcción colectiva de un pueblo que fue sojuzgado y que puso sobre sus hombros la responsabilidad de trasmitir lo que había pasado. Creo que eso es lo que estamos haciendo con estas señales y, en este caso, con un proyecto de ley.
ES RECONOCER LO QUE SUCEDIÓ Y A QUIENES LO PADECIERON
Esta iniciativa, señora presidenta, como bien se decía, es un testimonio más de los hechos ocurridos en la época que está expresamente delimitada en su texto; es reconocer lo que sucedió y a aquellos y aquellas que lo padecieron. La sociedad toda padeció las consecuencias de lo que sucedió en esa época.
Quiero decir también –lo dije anteriormente pero quiero recalcarlo– que es un reconocimiento a lo que significa la dignificación de aquellos y aquellas que, en épocas aciagas, fueron tildados de lo que no eran.
Para terminar, quiero decir que hace poquitos días asistimos a la colocación de una placa de la Memoria en la escuela Dr. Carlos Nery, donde estuvieron detenidas mujeres. Esas mujeres estaban presentes en el acto y sus testimonios no solo no dejan lugar a dudas, sino que también reafirman el derecho que les asiste de ser reconocidas, así como la obligación que tenemos todos y todas de reconocerlas y dignificarlas por todo lo sucedido.
La memoria, señora presidenta, también tiene que ver con la verdad, con la justicia; la memoria también tiene que ver con el «nunca más»; la memoria tiene que ver –es una responsabilidad que en lo personal y en lo partidario asumo– con las garantías de no repetición.

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