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Asamblea Uruguay

Propuestas hacia un intercambio profundo, constructivo y unitario en el Frente Amplio

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Benedetti: Madre Coraje

| HACE 39 AÑOS NACIA UNA ESPERANZA Por Carlos Baráibar |*| |
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| Noticias de Prensa |
| Viernes, 05 de Febrero de 2010 14:31 |
![]() Hoy cumple 39 años el Frente Amplio (FA). Lo que aconteció aquel 5 de febrero de 1971 fue la culminación de un proceso de diversos intentos de unificación de las fuerzas de izquierda y progresistas, y la expresión en el plano político de las luchas de nuestro pueblo por la justicia y la democracia. Quienes tuvimos el honor y el privilegio de formar parte de aquel histórico acto de fundación del FA en el Palacio Legislativo, lo atesoramos en nuestra memoria como uno de los momentos más emocionantes y lo evocamos cada 5 de febrero como un compromiso de vida que nos acompañará siempre.
Los fundadores Los fundadores del FA fueron, en lo que hace a organizaciones: los partidos de tradición marxista, principalmente el Comunista (PCU) y el Socialista (PS), más otros sectores menores de la izquierda "tradicional", de origen anarquista y de la corriente denominada "tercerista"; el Partido Demócrata Cristiano (PDC), de raíz socialcristiana el primero en el continente y tal vez en el mundo que se une en un frente con partidos marxistas; sectores desprendidos de los partidos Colorado y Nacional, entre ellos los que encabezaron Zelmar Michelini asesinado por la dictadura y Alba Roballo (colorados), y Francisco Rodríguez Camusso y Enrique Erro (blancos). Asimismo fueron decisivos en la fundación del FA miles y miles de ciudadanos independientes, entre ellos el general Líber Seregni, primer candidato presidencial y presidente del FA cargo que ejerció durante veinticinco años, y líder histórico de nuestra fuerza política, el doctor Juan José Crottogini, primer vicepresidente del FA, el dirigente sindical José D'Elía, el periodista y director del semanario "Marcha" doctor Carlos Quijano, y el general Víctor Licandro, entre muchos otros. Aquel acontecimiento crucial para la historia política del Uruguay estaba enmarcado por la crítica situación que atravesaba el país en los planos económico, social y político, y por la acumulación política y social de la lucha de los sectores populares, con una relevante participación del movimiento sindical, para ese entonces ya unificado en la CNT, así como del movimiento estudiantil y de su unidad de acción con los trabajadores. La alta conflictividad recibió desde el gobierno de la época respuestas represivas que prefiguraban los trágicos años que sufriría poco después el país, incluyendo la represión que ya desde fines de los sesenta ocasionó muertes de estudiantes y obreros. La protesta contra el deterioro del país también se canalizó mediante acciones de lucha armada, que constituyeron un camino que algunos consideramos alternativo y otros lo han entendido complementario al que adoptó la mayoría de la izquierda que se unió en el FA, unidad que, años después, tal como fue planteada desde el comienzo (es decir, sin exclusiones y apostando a la democracia), incluiría a quienes habían apostado a otras vías. La fundación del FA se dio en un contexto de profundas transformaciones a nivel nacional e internacional, con la consolidación de la hegemonía continental norteamericana en el cuadro de la Guerra Fría, y con la revolución cubana como hecho removedor y referencial para las izquierdas de América Latina, así como con el ejemplo de dignidad del Chile de Salvador Allende. El Frente Amplio se propuso desde su constitución trascender el acuerdo electoral, orientándose hacia la acción política permanente. Nació con una firme voluntad de permanencia y se proyectó hacia el futuro como la gran fuerza de los cambios y de la profundización de la democracia. Eso lo diferenció de otras experiencias en nuestro continente, y le permitió consolidarse como una construcción sólida, enraizada en el pueblo y en las tradiciones del país, tomando como gran referente histórico a José Artigas. Por eso pudo transitar un largo y difícil proceso de acumulación de fuerzas de casi cuatro décadas, a las que hay que sumar la larga historia previa de la izquierda y las fuerzas progresistas desde los comienzos del siglo pasado. Coalición y movimiento; pluralismo y unidad Tal vez pocas cosas expliquen mejor la permanencia y vitalidad del FA que su doble carácter de coalición de partidos y movimiento de ciudadanos (independientes o pertenecientes a los sectores del FA) que se nuclearon en los comités de base. El Frente Amplio conformó así un espacio común y unitario que, a la vez, garantizó las identidades propias de cada sector. Pluralismo y unidad han constituido los pilares de su existencia, junto con su propuesta política, estratégica y programática, y su estructura organizativa, que han ido adecuándose a las cambiantes realidades sin apartarse de los principios fundacionales. Eso ha garantizado hasta el día de hoy la resolución democrática de las controversias y la unidad de acción. La larga marcha hacia el gobierno En las elecciones de 1971 el FA alcanzó el 18 por ciento de los votos. Si bien se mantuvo la supremacía de los partidos tradicionales, por primera vez otra fuerza política aparecía terciando en el sistema político uruguayo, con posibilidades de crecimiento que la historia confirmaría. La dictadura (1973-1984) no pudo hacerla desaparecer pese a que persiguió a sus militantes, encarceló durante una década a Seregni y a cientos de frenteamplistas, varios de los cuales murieron en la tortura o desaparecieron, en tanto muchos otros se vieron obligados a exiliarse o mantuvieron la lucha en la clandestinidad. Más allá del objetivo expreso de hacer desaparecer al FA, la dictadura arrasó los derechos y libertades de todos los ciudadanos, clausuró el Parlamento, proscribió a todos los partidos e instauró el terrorismo de Estado. Al restablecerse la democracia el Frente demostró su vigencia y vitalidad, pese a que en las primeras elecciones posdictadura sus principales figuras continuaban proscriptas, al igual que algunos de sus sectores. En 1989, pese a una crisis interna que determinó el alejamiento de sectores importantes, el FA obtuvo el gobierno de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), y Tabaré Vázquez fue el primer jefe comunal en la historia de la izquierda. En 1999 se transformó en la primera fuerza parlamentaria, aunque la reforma constitucional de 1996, que introdujo el balotaje, impidió en aquella oportunidad que Tabaré Vázquez, su candidato presidencial, llegara a la primera magistratura. Sí se alcanzó ese objetivo con el triunfo en primera vuelta, abriéndose un período histórico en la vida nacional. En el resultado electoral de 2004 incidió la prolongada crisis uruguaya que tuvo un momento dramático en 2002, cuando el país quedó al borde del default y los crecientes deseos de cambios de los uruguayos, que el Frente supo interpretar y traducir en respaldo popular. Las razones profundas de aquella conquista deben buscarse en la historia del FA. Desde el gobierno, el FA impulsó reformas estructurales que estaban pendientes desde hacía décadas, llevó adelante medidas acerca de las cuales hemos hablado desde este espacio y revirtió la situación de falta de confianza e incertidumbre heredada. Si bien se dio un cuadro internacional propicio, también hubo problemas, como la suba del petróleo y la incidencia de fenómenos naturales como la sequía. Pero el gobierno frenteamplista supo aprovechar las condiciones exteriores favorables, neutralizar las negativas y lograr un crecimiento extraordinario, que se canalizó hacia el mejoramiento de las condiciones sociales, la recuperación salarial y avances en la redistribución de la riqueza, pese a que en esta materia los resultados son insuficientes y reclaman especial atención del próximo gobierno, como también sucede con reformas fundamentales como la del Estado y la reforma educativa. El compromiso internacional del FA El FA goza de un gran prestigio internacional, a lo que ha contribuido decisivamente su actitud antimperialista y solidaria con los demás pueblos, así como su actuación en ámbitos, como el Foro de São Paulo (FSP), especialmente, en el que junto al PT de Brasil, al PRD de México y otras organizaciones de izquierda latinoamericanas, contribuyó a trazar las grandes líneas alternativas al neoliberalismo y gravitó fuertemente en las propuestas progresistas en el continente. También ha sido significativo su aporte en la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (Copppal), de la que fue fundador. El FA es también una fuerza unitaria y plural en este terreno, teniendo establecido que los sectores que lo integran poseen plena autonomía para desarrollar sus relaciones internacionales sin que ello implique ningún compromiso para los demás sectores ni para el propio Frente Amplio. El FSP y la Copppal son los dos únicos ámbitos a los que el FA pertenece, decisión para la que se requirió la unanimidad de todos los integrantes del Frente. Los nuevos desafíos Lo cierto es que el primer gobierno frenteamplista culmina con un amplio respaldo popular y con una inédita aceptación del presidente Vázquez, del orden del 80 por ciento. El éxito del gobierno se expresó en el logro de la mayoría parlamentaria y en el triunfo en el balotaje de la fórmula José Mujica-Danilo Astori, figuras fundamentales en el gobierno de Tabaré. El Frente Amplio festeja hoy sus 39 años honrando el sueño de sus fundadores, confirmando su vigencia, consolidado como la primera fuerza política del país y aprestándose a iniciar un nuevo capítulo en el proceso de transformaciones democráticas y populares. * Diputado Asamblea Uruguay – Frente Amplio |













