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La situación económica del país ante las crisis e incertidumbres internacionales- Por Alfredo Asti (*) PDF Imprimir E-mail
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Noticias de Prensa
Viernes, 15 de Junio de 2012 16:17


La actual inestabilidad de los mercados en el mundo desarrollado, en especial el europeo, vuelve a enfrentar, como en 2008-2009 (aunque con distinto origen, escenario y gravedad) al país y a la región a situaciones muy complejas. Las distintas o similares condiciones de estabilidad macro-económica de nuestro país y de nuestros socios y vecinos son determinantes para afrontar esta nueva situación. Al optimismo mesurado del primer trimestre del año le ha seguido un preocupante agravamiento de la situación en algunos, por no decir en todos, los miembros de la Unión Europea, con importante aumento del "riesgo país", caídas bursátiles producto de la incertidumbre económica y la desconfianza de los mercados. Esta situación se ve amplificada por los problemas de crecimiento (en realidad caída) en la eurozona atrapada por la disyuntiva fiscal de reducción del gasto público y la consecuente menor actividad causada por esa reducción, los mayores costos y dificultades de acceso al crédito y sin margen fiscal para hacer lo necesario y sólo contemplar lo posible. Caso particular, que en esta semana ha estado en primera plana, es la situación de la 4o mayor economía de la zona euro: España. Ante la necesidad de rescate de su sistema bancario, desde el país peninsular (que al igual que en EE.UU. en 2008 por insuficiente supervisión bancocentralista, se infló con una burbuja inmobiliaria) se anuncia la intervención decidida de sus socios mayores de la UE para evitar que el financiamiento a tasas prohibitivas lleve a la caída de las principales instituciones financieras y agravamiento del riesgo en el país. Se concretaría así la disposición de un crédito del euro grupo con el objetivo de sanear la banca (bancos y casas bancarias), jaqueada por la morosidad de sus créditos inmobiliarios. Este apoyo llega con costos más bajos y plazos más largos que las opciones de mercado, pero en tanto esos fondos constituyan deuda pública, las exigencias en la eurozona en términos de déficit fiscal para los estados, seguramente se trasladarán en el establecimiento de las necesarias regulaciones eficientes a las entidades financieras.
De este lado del Atlántico la situación de EE.UU. es algo mejor pero su crecimiento de cualquier forma es muy débil. Todo esto seguramente afectará el nivel de actividad de los países emergentes, con desaceleración estimada leve (pero importante en términos relativos) de China, el gran motor de los últimos años (junto a otros gigantes asiáticos como India). En la región se sienten de distinta formas las consecuencias porque se parte también de realidades internas y políticas macro distintas. En particular nuestro país tiene muy bien definida su estrategia de mayor inserción internacional y por lo tanto la internacionalizadón de su estructura comercial y productiva, habiendo alcanzado niveles históricos de apertura tanto en bienes como en servicios (estos ya representan un tercio del monto total exportado). En 2011 los destinos de las exportaciones uruguayas de bienes alcanzaron los porcentuales que confirman esa buscada tendencia: Mercosur: 30%, Nafta: 6%, Eurozona: 14%, China: 7% y Resto del Mundo: 43%.
Esa expansión se puede medir tanto en ingresos (crecimiento del 18.6% en el último año), como en volúmenes y como novedad también en nuevos sectores que comenzaron a intercambiar con el mundo. El país apostó muy fuertemente hace décadas a la integración regional y eso trajo como consecuencia cambios estructurales con ganancias y pérdidas para distintos sectores. Es de la mayor relevancia destacar que más de la cuarta parte de la actividad exportadora se dirige a la región y en esa proporción está la mayor parte de la máxima industrialización con casi exclusiva competitividad favorable. Replantearse esto hoy en día sin tener en cuenta este proceso sería suicida para este amplio sector.
Nuestro país sigue reforzando sus fortalezas y combatiendo sus principales vulnerabilidades tanto en los frentes fiscales como en los financieros y comerciales. Se ha logrado un escenario de bajos niveles de desempleo con crecimiento del salario real, y con consistencia de sus políticas macroeconómicas que le permiten disponer de un margen para hacer lo que se debe, y no solamente como en el pasado (y actualmente en otros países del mundo), lo que se puede. Esos márgenes de maniobra están radicados en una sólida situación fiscal y financiera, tanto por la reducción de la Deuda Pública al 50% del PBI, con un importante porcentaje de pesificación y una mejora sustancial de su perfil de vencimiento y condiciones en relación a la que exhibía en los años de anteriores crisis; por la disponibilidad de líneas de créditos contingentes; como el volumen de las reserva internacionales de libre disponibilidad, tanto en el BCU como en el gobierno, que dan seguridad al país y a su gente - aunque a un costo muy elevado - evitando repetir situaciones dramáticas como las de 2002. Por otra parte, la exigente supervisión bancocentralista y el actual relativamente bajo endeudamiento privado actual (empresas y familias) limitan los riesgos que en el sector financiero puedan ser un canal de difusión de la crisis internacional.
Precisamente en estos días la libre flotación el tipo de cambio ha permitido (como en la crisis anterior del 2008-09) adaptarse flexiblemente a la coyuntura internacional sin mayores sobresaltos. Imaginemos por un-momento lo que sucedería con tipos de cambios fijos o acotados administrativamente en situaciones como la actual. De la misma forma que hasta hace pocas semanas acompañamos la baja del valor del dólar a nivel internacional, hoy acompañamos la revalorización de esa moneda (que sigue siendo la contracara del valor de algunos commodities como el petróleos-Es entonces en este marco que debemos analizar la siempre asimétrica relación con nuestros vecinos, que en esta coyuntura especial se vuelve extremadamente sensible. Sus intentos de mayor proteccionismo, por ejemplo de políticas pro cíclicas, son un mal mayor a mediano y largo plazo, no sólo para ellos sino para el conjunto de las economías y de las naciones.
Ante ello Uruguay y su gobierno han gestionado la política del mal menor, que es tratar de diluir sus efectos más perjudiciales para aquellos sectores puntuales más afectados. Algunos pretenden exacerbar las diferencias y tratar de condenar en organismos regionales y extrar regionales estas prácticas. Es válido, ¿pero podremos solucionar a tiempo esos impactos negativos en los sectores afectados? Sinceramente creemos que no y apoyamos la decisión de nuestro gobierno de negociar paso a paso, sin una sola pérdida de dignidad nacional. A pocos días de la presentación de la Rendición de Cuentas 2011 y modificaciones presupuéstales para 2013, esperamos confiados los datos y proyecciones oficiales, sabiendo que necesariamente deberemos mantener la prudencia y el realismo que han caracterizado estas instancias presupuéstales y que han permitido, a través del manejo consistente de las variables fiscales, en similar forma que en los últimos 7 años, un excepcional período de crecimiento del país (con y sin escenarios externos favorables) con mayor equidad social y distribución de ingreso a través de las reformas estructurales (institucional, tributaria, salud, social, etc.). En síntesis, el mundo está viviendo una época de muy fuertes desajustes que no tienen a la vista una solución temporal.
Desconocemos a ciencia cierta la profundidad y extensión geográfica de los mismos y la "calidad" de la eventual solución a esta crisis capitalista, pero sabemos que será, en el mejor de los casos, grave. Los efectos de esta situación están llegando a nuestra región, donde se agregan componentes propios de la situación de cada país. A este respecto es oportuno recordar, tanto en la evaluación como en sus recomendaciones, el más reciente informe macro-económico del BID sobre la situación de los países latinoamericanos para enfrentar la crisis global, finalizado el pasado mes de marzo de 2012. El documento titulado "El Mundo de los Senderos que se Bifurcan", en alusión a los distintos escenarios económicos que se han generado con la crisis y habrán de generarse en el incierto mundo de hoy, ubica a Uruguay junto a Barbados, Bolivia y Jamaica, en mejor situación a la que ostentaban en 2007, antes que comenzara la recesión desatada por la crisis 2008-2009 para afrontar los efectos adversos de la misma: "De 23 países, sólo cuatro cuentan con márgenes amplios para impkmentar una política fiscal anticíclica ante una crisis financiera internacional ".
El estudio presentado a la Asamblea de Gobernadores del BID ofrece un análisis integral de los riesgos a corto y a mediano plazo para la región y una evaluación de sus principales vulnerabilidades y fortalezas macroeconómicas, así como recomendaciones de políticas a seguir. Seguramente Uruguay sentirá relativamente el impacto del contexto internacional inestable y desfavorable, concomitante con medidas proteccionistas en la región. Esto implicará una desaceleración del crecimiento (como ya estaba previsto para estos años 2012-2014 en el Presupuesto y en las últimas Rendiciones de Cuentas). Pero también, sin considerar situaciones extremas, según los analistas internos y externos, las inversiones seguirán creciendo y generando mayor empleo, con aumento de los salarios reales, pese al mantenimiento de la inflación por encima de la meta oficial y una cotización inestable del dólar. Deberemos ser muy cuidadosos en los equilibrios internos y en el manejo de las nuevas variables mundiales y regionales, pero sin perder el rumbo ni detener los cambios que son parte de nuestro Proyecto Nacional de Desarrollo y en beneficio de todos los uruguayos. En la próxima columna continuaremos con el análisis del marco en que se desarrollarán las modificaciones presupuéstales incluidas en la Rendición de Cuentas.
Fuente:CRONICAS -COLUMNA DE ALFREDO ASTI – 15.06.2012
15/06/2012 | CRONICAS | INFORMACION | Página 28
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